Proyecto Educativo LaSallista

4.1. El pensamiento social de la Iglesia

La Universidad de La Salle acoge el pensamiento social de la Iglesia y reconoce en él la fuente de sentido, de principios, de juicios y de criterios de acción para el logro del bien común. El pensamiento social de la Iglesia se origina en el encuentro del mensaje del Evangelio con los problemas que surgen en la vida de la sociedad. En cuanto tal, el pensamiento social de la Iglesia reconoce el carácter ético y moral de las decisiones humanas y se pregunta por la eticidad de todas las formas de conocimiento. Con esta perspectiva, la Universidad se compromete a promover el diálogo entre fe, ciencia y culturas.

4.2. La reflexión sobre la universidad, la cultura, la ciencia y la tecnología

La Universidad está comprometida con una reflexión rigurosa sobre sí misma, sobre la ciencia, sobre la filosofía y sobre todas las formas superiores de cultura. La Universidad dará cabida a otras formas de conocimiento y responderá a los retos que la sociedad y la cultura le presenten.

4.3. La reflexión educativa lasallista

Heredera de una tradición tricentenaria, se centra fundamentalmente en una particular relación pedagógica caracterizada por el acompañamiento, la formación integral y la enseñanza de los valores cristianos. Reconoce el carácter único de cada persona y sus potencialidades, cree en la autonomía del ser humano al que considera capaz de ser protagonista responsable de su propia formación, sensible a los contextos de exclusión, a las realidades de los jóvenes y a las urgencias educativas del momento.

4.4. El desarrollo humano integral y sustentable

El desarrollo humano integral y sustentable implica que el respeto y defensa de la dignidad de la persona es el centro de los procesos de desarrollo social, científico y cultural tanto para las presentes como para las futuras generaciones. Como referente, que debemos preservar y reforzar, entendemos que nuestra misión se articula en torno al desarrollo con las siguientes características: socialmente participativo, culturalmente apropiado, técnicamente limpio, ecológicamente compatible, económicamente viable y sostenible, políticamente impactante, y éticamente responsable y pertinente.

4.5. La democratización del conocimiento

La Universidad posibilita la educación de calidad preferentemente a los sectores socialmente empobrecidos. Así, apuesta por la ampliación del conjunto de las personas que se benefician directamente de los avances de la investigación científica y tecnológica; la expansión del acceso a la ciencia, entendida como un componente central de la cultura; y, el control social de la ciencia y la tecnología y su orientación a partir de opciones éticas y políticas explícitas. Todo ello enfatiza la importancia de la educación y la comprensión pública de la ciencia y la tecnología para el conjunto de la sociedad.

4.6. La normatividad y las políticas públicas

La Universidad, inserta en un contexto social y político particular y comprometida con un proyecto de nación, propone modelos de desarrollo que conjugan las políticas públicas especialmente las referentes a ciencia, tecnología e innovación, con el ejercicio responsable de su propia autonomía. Así mismo, articula también sus acciones en concordancia con las normas del Estatuto Orgánico interno y con los procesos de reflexión de la comunidad académica.

4.7. Los valores que privilegiamos en nuestra misión

a. El sentido de la verdad y el respeto por la autonomía de los saberes.

Entendiendo el primero como la búsqueda del significado de la investigación científica y tecnológica, de la convivencia social, de la cultura y del propio ser humano; y el segundo como la promoción de las características y exigencias de las disciplinas y saberes que entran en diálogo en la academia.

b. Solidaridad y fraternidad

Privilegiando lo comunitario antes que lo individualista, el interés público antes que el interés privado, la solidaridad antes que la competencia. Es la preocupación por el otro y la convicción de que una sociedad no puede construirse sin un tejido social donde el desarrollo de todos es la condición para la justicia y la paz.

c. Honestidad y responsabilidad social

Fortaleciendo la convicción de la necesidad de conducir la vida con criterios de honradez y confiabilidad pero también participando en el control de la acción estatal y privada de los recursos públicos. Así mismo, promoviendo el acceso responsable a las decisiones y realizaciones de la comunidad humana en sus diferentes organizaciones, con actitud receptiva y activa, creadora y decisiva, sensible socialmente y propositiva.

d. Respeto y tolerancia

Entendiendo que la convivencia significa mucho más que coexistencia. Es la búsqueda de la posibilidad del crecimiento mutuo, del aporte de todos desde diferentes ópticas al proyecto común; es la condición del diálogo en el que es preciso encontrar las definiciones que estrechan los lazos de personas y pueblos, y que permite la unidad en la diversidad y en la capacidad de interactuar con personas de visiones culturales y creencias distintas. Asumiendo la convicción de que donde hay esperanza hay razones para vivir y luchar, y para creer que otro mundo es posible, necesario y urgente, confiando en las potencialidades del ser humano y uniéndonos a todos los que trabajan por una sociedad más justa.

5. Procesos articuladores de nuestra praxis universitaria

5.1. Docencia con pertinencia

Un rasgo distintivo de la tradición educativa lasallista está constituido por el establecimiento de una relación pedagógica de calidad entre profesor y estudiantes. Esta interacción se lleva a cabo en un marco de respeto, de crecimiento mutuo, de honestidad y de diálogo que permite la confrontación de ideas, la búsqueda de la verdad y el compromiso con la transformación de la sociedad. La Universidad se interesa activamente por todos sus miembros.
La docencia en la Universidad se realiza en coherencia con los marcos de referencia institucionales y desde los modelos pedagógicos propios de la naturaleza de cada disciplina, los métodos científicos particulares, y la búsqueda de encuentros interdisciplinares y transdisciplinares para abordar la complejidad de los fenómenos naturales y sociales.
Los currículos flexibles de la Universidad posibilitan la movilidad de los estudiantes y profesores, estimulan la actualización permanente e incitan a la reflexión indagadora que en cuanto tal, debe preguntarse por el sentido de las tendencias del mundo y de los avances de la ciencia, a los que debe otorgar sentido y valor. De la misma manera, la función docente exige del profesor el conocimiento y respeto por la identidad de la Universidad.

5.2. Investigación e Innovación con impacto social

La puesta en marcha de la democratización del conocimiento, suscita una tensión de característica dual: de una parte tiene que ver con lo que espera la sociedad y le interesa respecto de las instancias capaces de producir conocimiento; y, de otra, lo que son las posibilidades e intereses propios de quienes hacen viable y ejercen la actividad científica.
La Universidad supera dicha tensión atendiendo a dos principios fundamentales. El primero: la responsabilidad, entendida ésta como la rendición de cuentas ante el conjunto de la sociedad que espera de sus académicos la reflexión y el aporte a los problemas que considera importantes para el logro de sus ideales, y ante la comunidad científica y las instancias de gobierno.
El segundo: la coherencia. En el marco del desarrollo humano integral y sustentable, y de cara a la conformación de la sociedad del conocimiento, la investigación se convierte en referente mediante el cual la Universidad expresa su vocación de actor social eficaz, haciendo suyos los problemas e intereses de la sociedad, a la vez que promueve el debate constructivo sobre el tipo de ciencia, y la clase de tecnología que la sociedad requiere.
La Universidad fomenta en sus procesos académicos la investigación formativa de los profesores y estudiantes para favorecer su espíritu de indagación, de crítica, de generación de pensamiento autónomo como también el acceso a los avances de la ciencia y al conocimiento de la realidad. La investigación formativa se constituye en camino a la investigación científica en sentido estricto.

5.3. Gestión dinámica del conocimiento

Acorde con la línea anterior, democratizar implica inclusión y participación. La transdisciplinariedad, orientada por una investigación bajo contextos de aplicación, conlleva el compromiso serio para con la promoción de la capacidad de agencia de quienes se ven afectados por estos contextos. No es solo la confluencia de disciplinas con arreglo a una identidad conceptual (interdisciplinariedad), sino que su alcance debe permitir la participación del agente no experto si éste, en la lógica del contexto, siente que su actuación le permite la expansión real de sus libertades y oportunidades de desarrollo.
La transdisciplinariedad, así entendida, más que un punto de partida es el lugar de arribo de donde, a la vez, emergen soluciones apropiadas y eficientes. Está animada por una epistemología que explora en la visión integral del mundo, tomando así distancia de los intentos propuestos desde la fractura de la realidad.

5.4. Formación integral para el desarrollo humano

La formación integral es entendida como crecimiento armónico de las dimensiones de la persona, la educación para la vivencia de los valores que permitan una participación social con dimensión ética de responsabilidad, una sólida fundamentación científica y filosófica, y la aceptación de la trascendencia como encuentro consigo mismo, con el otro y con Dios.
La formación integral comporta también una concepción comprehensiva que implica el mejoramiento de las condiciones de vida de todos, la posibilidad de que las futuras generaciones puedan no solo existir sino hacerlo en condiciones de dignidad y libertad, el planteamiento de nuevas relaciones entre persona y naturaleza, entre personas, y una organización social y política inclusiva.
Parte fundamental de la formación integral es el énfasis en la ética y el humanismo. En un entorno global en donde la fuerza de lo relativo se abre espacio entre utopías, integrismos, totalitarismos y otras expresiones sociopolíticas y culturales que deterioran los componentes éticos del tejido social, se hace necesaria la generación de procesos que permitan la formación y el fortalecimiento del carácter de nuestros estudiantes, mediante conocimientos sustentadores, ambientes propiciadores y situaciones generadoras de comportamientos éticos y compromisos políticos. Así, la Universidad ofrece espacios donde la ética problematiza la ciencia, la política y la cultura, a la vez que se deja interpelar por éstas.
La visión cristiana de persona que inspira la opción ética de la Universidad es la centralidad de su dignidad como referente. Ello implica la continua reflexión sobre lo humano, la historia y la sociedad, y la recuperación del rico acervo del saber que ha hecho posible el avance y la consolidación de nuestra civilización. La Universidad contribuye al desarrollo de la capacidad de discernimiento de sus integrantes.

5.5. Compromiso con una sociedad más democrática y justa

La democratización de la sociedad implica la ampliación de oportunidades tanto para las mayorías, como el reconocimiento de la pluralidad y los derechos de las minorías, y la posibilidad de incremento y ampliación de las potencialidades del ciudadano. Pasa por el respeto y solidez de las instituciones, el fortalecimiento de la ética cívica, la realidad de un estado al servicio de los intereses públicos, y la creación de posibilidades para las comunidades con menos oportunidades. 

6. Estrategias para la implementación

Los siguientes procesos universitarios coadyuvarán articuladamente a la puesta en práctica del Proyecto Educativo Universitario Lasallista:
  • La formulación del Plan Institucional de Desarrollo 2007: 2015-2020
  • El redimensionamiento curricular permanente
  • La definición de las líneas y campos institucionales de investigación y la generación del modelo para su gestión
  • La formulación e implementación de los proyectos educativos de las unidades académicas, y
  • La construcción y ejecución de los planes estratégicos de las unidades académicas.
Este Proyecto Educativo Universitario Lasallista marca los derroteros y nos inspira el compromiso de «Educar para Pensar, Decidir y Servir» a las generaciones que encuentran en esta propuesta la posibilidad de construir una sociedad pluralista, respetuosa de los derechos humanos, orgullosa de los elementos propios de la cultura nacional y de sus tradiciones, e inserta en un mundo globalizado que espera transformaciones hacia la justicia y el desarrollo integral y sustentable.